Las imágenes no necesitan explicación, ya que son el producto de un régimen aberrado, blasfemo y sacrílego.
En este espacio comparto opiniones propias y ajenas sobre la realidad socio política de Honduras.
domingo, 20 de noviembre de 2011
miércoles, 16 de noviembre de 2011
¿CIUDADANOS O HABITANTES?
Por: Elena Toledo Ch.
elenatoledo70@hotmail.com
Los ciudadanos son los que mas que identificarles un documento, son los que tienen sentido de pertenencia a una País, Ciudad o espacio territorial.
Pero para tener ese genuino sentido de pertenencia y podernos llamar ciudadanos, debemos al mismo tiempo sabernos responsables del acontecer diario, de lo bueno y de lo malo, de los problemas y las soluciones, de lo que nos gusta y lo que no, de la guerra y de la paz, de lo contrario, no somos ciudadanos, sino habitantes, mismos que se limitan a existir, siendo seres inertes ante lo que sucede en el espacio que ocupamos en un ¨X¨ lugar.
Últimamente mas que nunca he tenido espacios para reflexionar sobre este tema, debe ser que llegamos a una etapa de la vida que debemos tomar la decisión si optamos por la cédula de ciudadanos o habitantes, pero, tristemente en todos estos espacios, y a solas, he concluido que Honduras está llena de habitantes, que por idiosincrasia u opción se han acomodado a ver los aconteceres pasar y ver como otros actúan, y a criticarles.
Pero todos tienen un deseo en común, que mas que eso es una exigencia: ¨Una Honduras en Paz, Democracia, Justicia y con Oportunidades¨ ... ¡JA! Parece uno de esos trillados deseos de Navidad. Es un deseo vacío y sin trascendencia, porque ninguno de los que lo desean o exigen, hacen el mínimo esfuerzo por comenzar a hacerlo realidad.
Trabajar por el País y ejercer como ciudadanos, no es nada romántico, ni poético, requiere sacrificios, tiempo, actitud, pero sobre todo: Voluntad.
Este país ya no puede esperar a que sus habitantes sigan sin responsabilizarse por el, cual hijo ha abandonado a su madre en una enfermedad en estado terminal; tengan valor, coraje y decisión para levantarse y comenzar a hacer algo por esta tierra.
Honduras es un país inmensamente pobre, pero también inmensamente joven y lleno de recursos, si estos jóvenes se preocuparan por el buen desarrollo de estos recursos, tendríamos una fuente inagotable de Progreso, pero para eso necesitamos jóvenes ciudadanos y conscientes.
Que el día de mañana vean a sus hijos o nietos a los ojos, y con orgullo decirles que Uds. trabajaron para que su País despuntara, y sea un orgullo para ellos, pero, si seguimos como hasta ahora, seguramente, agacharán la cabeza y tendrán que admitir que fueron parte del fracaso de su Nación.
¡Seamos menos habitantes y mas ciudadanos!
martes, 8 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
LA GENTE
Por. Elena Toledo Ch.
elenatoledo70@hotmail.com
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| ¨Seamos nuestros propios héroes¨ |
Tenemos una expresión muy común cuando generalizamos en un tema, y es decir: ¨La gente¨, excluyéndonos automáticamente de estas personas a las cuales atribuimos algo. En este caso me quiero referir específicamente a la expresión: ¨La gente no apoya¨ que es usada frecuentemente para atribuir a otros la responsabilidad del no despegue de iniciativas ciudadanas.
Pero, no tomamos en cuenta que en esa ¨gente¨ a la cual nos referimos, nos encontramos nosotros, y con especial responsabilidad, ya que estamos criticando, en la mayoría de las veces, sin hacer nada por mejorar la situación.
¨La gente¨ de Honduras tenemos un reto histórico en estos momentos, ya que como país estamos sumidos en una crisis nunca antes vista, pero cada crisis siempre representa una oportunidad, y si dimensionamos la oportunidad que tenemos hoy por hoy en nuestras manos, y nos responsabilizamos en poderla desarrollar, tendremos el país que nos merecemos.
Dejemos de poner en otros el destino de nuestro país, dejemos de hablar de ¨la gente¨, y comencemos a hablar de ¨mi responsabilidad¨, ya no nos quejemos del tiempo que nos tocó vivir en este país, comencemos a ver el sinnúmero de oportunidades que tenemos en estos momentos, dejemos de ver los problemas, y comencemos a encontrar las soluciones.
¨La gente¨ es Usted, soy yo, somos todos, ¨la gente¨ es aquel que hoy se quedó sin trabajo, es aquel que ayer murió a causa de la violencia, es quien mañana nacerá en condiciones inhumanas en algún hospital público.
La gente debemos despertar, asumir, hacer, proponer e involucrarnos HOY, ya no hay tiempo para seguir esperando, porque ¨la gente¨ son rostros, nombres, historias, alegrías, ideas.
La próxima vez que hablemos de ¨la gente¨ recordemos que ahí estamos incluidos nosotros, y no nos demos el permiso de hablar, sin antes haber puesto nosotros un grano de arena.
¨Honduras, Ya dejemos de sentir tanta lástima por nosotros mismos, ya dejemos de actuar como víctimas, seamos nuestros propios héroes¨ María Esthela García
martes, 18 de octubre de 2011
sábado, 1 de octubre de 2011
HONDURAS MÍA
Por: Federico Álvarez
Los hondureños nos sentimos orgullosos de serlo y con legítima razón. Tenemos muy clara nuestra pertenencia a este territorio geográfico, estamos plenamente identificados con la cultura del país que se ha ido forjando a lo largo de muchos años: una forma de ser, una manera de hablar, un conjunto de actitudes sociales, un tipo de comida. Y nos relacionamos íntimamente con todo aquello que simboliza la patria.
Lo que pareciera que no tenemos muy claro, es que este país es nuestro. Rara vez pensamos en que Honduras es mía. Ese sentimiento que obliga, no lo tenemos tan desarrollado.
Pienso que en esta hora crítica de nuestro devenir histórico, es necesario, indispensable, que cada uno de nosotros reflexione sobre la responsabilidad que tenemos para con Honduras. La mía, no la nuestra, sino la responsabilidad y la obligación que yo, personalmente, tengo para con el país. Para con esta tierra que Dios me ha dado o que me ha permitido adoptar, y que es mía. Honduras me pertenece, a mí y a usted y cada uno de mis conciudadanos: es una consecuencia ineludible de la nacionalidad.
Por ello, yo, usted y cada uno de ese nosotros colectivo que constituimos los hondureños, somos responsables del cuidado de Honduras y de su integridad. Responsables de su mejoramiento continuo. Responsables de su progreso y de su desarrollo. Mi obligación para con Honduras es la misma que puedo tener para con mi madre, para con mi esposa, para con mis hijos.
Hay que decirlo sin ambages y tomar conciencia de ello: Si Honduras es pobre, es por mi culpa. Si Honduras se desgarra en la violencia y la cultura de la muerte, es porque yo no he hecho nada al respecto. Si los bienes del país, que son mis bienes, se los roban los corruptos, es porque yo lo permito. Y si pienso que el gobierno no hace lo que debe, es porque yo no le exijo otra cosa, porque los gobernantes son mis empleados y tengo el derecho y la obligación de recordarles su condición y de exigirles que cumplan con su deber. Y si más de la mitad de mis conciudadanos se debaten en la pobreza, en una abyecta miseria que les impide una vida digna, es también porque yo o no hago nada o hago muy poco por contribuir a darles una oportunidad de salir adelante.
Cuantas veces participamos de reuniones de amigos o de compañeros de trabajo en las que desgastamos horas de horas para quejarnos por todo y de todo. Todos nos hemos convertido en expertos en ver y analizar los problemas de Honduras y somos especialistas en decir lo que se debe hacer. Bueno, en realidad, lo que deben hacer otros, porque lo que soy yo… Para conmigo mismo soy magnánimo y excuso siempre mi egoísmo: “Yo no puedo, no tengo tiempo”, “ya les he dicho, pero no hacen caso”, “¿y uno qué puede hacer? Si es por gusto”, “¡ehh! yo no. ¿Y yo por qué? Lo que yo quiero es irme a los iunai”.
Ya basta. ¡Si yo continúo abandonando mi responsabilidad, voy a perder el país, mi país!
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y siento que en Honduras se ha perdido la esperanza. Los que tenemos hijos estudiando fuera no queremos que regresen y los que pueden físicamente, sólo quieren irse, largarse, a llorar por la patria en Miami.
Si yo pongo mi parte y usted la suya, este país maravilloso saldrá adelante renovado y pujante. Porque está lleno, pletórico de oportunidades. ¡Puedo!, ¡puedes!, ¡podemos! ¡Debemos! Sólo se necesita un acto de la voluntad y demostrar mi amor por esta Honduras mía con obras y no con palabras.
jueves, 15 de septiembre de 2011
HONDUREÑOS POR CONVICCIÓN
Por: Elena Toledo Ch.
elenatoledo70@hotmail.com
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| Dejemos de ser hondureños por resignación, y seamos HONDUREÑOS POR CONVICCIÓN |
Honduras es un país pequeño, que en los últimos años ha tenido que librar batallas enormes, ademas de tener cifras nada alentadoras respecto al desarrollo económico y social y por si fuera poco la delincuencia ha alcanzado niveles nunca antes vistos, así como la corrupción e inoperancia de las autoridades en turno.
Pero esas son circunstancias que pueden ser modificadas si todos los hijos de esta Patria trabajamos juntos y con el único propósito de salir adelante como Nación, no hay que hacer grandes proyectos, aveces con respetar las leyes, no ofrecer ¨mordida¨, o abstenerse de comprar piratería no se contribuye a la corrupción, ilegalidades y de a poco se va haciendo la diferencia.
Para ver una Patria digna, en desarrollo y con oportunidades hay que trabajar duro, sensibilizarse y sobre todo involucrarse, siendo lo último lo mas difícil para muchos, pero al final del día es tiempo que se está invirtiendo en el futuro de nuestras futuras generaciones.
Luchemos por la Honduras deseada, que no hayan mas quejas sin sentido, que no hayan señalamientos por el puro deseo de agredir u ofender. Propongamos, diáloguemos, concretemos y hagamos.
Seamos hondureños por convicción, que no estemos en venta, que nuestros ideales estén por sobre cualquier camino corto o fácil, que nuestro amor se traduzca en obras para engrandecer nuestra tierra.
Hoy que celebramos 190 años de Independencia, es un buen momento para detenernos, y recapacitar si estamos haciendo lo que nuestro País nos pide a gritos como aquel amigo del cual somos la única esperanza para poder salir de su noche mas oscura.
Hondureños, que de hoy en adelante quede prohibido levantarse sin ilusiones, vestirse sin esperanzas, salir a la calle sin fé, andar sin amor, asumamos nuestra nacionalidad como un compromiso y como una lucha que debemos llevar adelante con hidalguía, dejemos de ser hondureños por resignación, y volvamonos Hondureños por Convicción y comenzaremos a ver grandes cambios en nuestra Patria.
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