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| Apenas 15mil seguidores de Zelaya dieron la bienvenida a su lider. |
Por: Elena Toledo
elenatoledo70@hotmail.com
Mucho se ha hablado sobre retorno de Zelaya a Honduras como un paso para el fortalecimiento de nuestra Democracia, además de que es el paso clave para el retorno a la Organización de Estados Americanos, y a nivel interno se dijo que era una estrategia magistralmente orquestada para lograr la reconciliación del pueblo hondureño.
De los anteriores 3 puntos, seguramente solamente se esté cumpliendo uno en los próximos días, y es la reincorporación de Honduras a la OEA, porque ha sido el pretexto ideal bajo el cual se ha tenido sumida a Honduras en una cadena interminables de caprichos complacidos, sin importar las leyes que se han violentado para conseguirlo, sin importar que hubo una injerencia pública de parte del Poder Ejecutivo sobre el Judicial, sin importar que incluso se lesionó la libertad de expresión y no se ha buscado un acercamiento realmente conciliador e incluyente con el 90% de la población hondureña que ha sido quienes han sostenido la Democracia aún desde antes de los eventos del 28 de Junio del 2009.
El fortalecimiento de la Democracia jamás puede pasar por sobre el Estado de Derecho de un país, ni por sobre la búsqueda de justicia, y es justamente esto lo que ha llevado una vez más a la confrontación de la población hondureña, ya que los que antes eran perseguidos por la justicia, ahora se han convertido en los perseguidos por la gloria y la complacencia de un sistema viciado por intromisiones extranjeras.
Los caprichos que se han manifestado por parte de la Comunidad Internacional han sido claros, precisos y llenos de todo lo que puede dañar un Estado de Derecho, hasta el punto que pareciera buscaran castigar al pueblo que lo único que hizo fue defender de manera excepcional y sin tacha la Democracia que se veía amenazada por el mayor enemigo de la misma a nivel Continental.
La Comunidad Internacional ha premiado a un hombre, pero también ha castigado a un pueblo, pero el camino es largo, y el libro apenas comienza a escribirse; los hondureños tenemos lleno nuestro tintero, y estamos dispuestos a escribir muchos capítulos más sobre lo glorioso que es vivir en un Estado en Democracia, y de que estamos seguros de que a grandes pueblos, grandes pruebas.
Zelaya ahora se encuentra en Honduras, volvemos al punto donde todo comenzó, y esperamos que ahora el mundo comprenda que Honduras es para los hondureños, dejen que resolvamos el conflicto y podamos así realmente fortalecer la Democracia, y ya no ser más víctimas de un capricho sin sentido.


